A casi doce años de la enigmática desaparición de Nicolás Christian Godoy Lucas, ocurrida el 14 de julio de 2014 en Venado Tuerto, la investigación judicial ha experimentado un giro trascendental. La fiscal Mayra Vuletic, junto con Marianela Montemarini Menna, ha ordenado la detención del principal sospechoso, identificado como J. B., quien ya se encontraba recluido en la Alcaidía de Melincué por una causa de violencia de género. Este avance representa el paso procesal más relevante desde el inicio de la búsqueda, abriendo una nueva esperanza para esclarecer el destino de Godoy Lucas.

Un testimonio rompe el silencio

La clave para este avance radica en un testimonio bajo identidad reservada que reveló un dato crucial: Nicolás habría sido asesinado a causa de una deuda de dinero y su cuerpo arrojado a un cuerpo de agua aún no identificado. Esta información, que permaneció oculta durante más de una década, fortaleció la línea investigativa de la Fiscalía y permitió avanzar hacia una posible imputación por homicidio agravado. La orden de detención, notificada formalmente en la Alcaidía de Melincué, consolida esta línea y sitúa el caso en una etapa decisiva.

 

El fantasma de la prescripción

La causa se encuentra en un momento crítico, ya que la imputación formal podría evitar la prescripción del delito, que se cumpliría al alcanzar los doce años del hecho. De no concretarse la imputación por homicidio agravado, se abriría un debate sobre la prescripción, lo que podría frustrar la búsqueda de justicia para la familia de Godoy Lucas. La Fiscalía ha intensificado las investigaciones para reunir pruebas suficientes que permitan sostener la acusación y llevar al sospechoso a juicio.

 

Un caso que conmocionó a Venado Tuerto

La desaparición de Nicolás Christian Godoy Lucas, de 28 años en el momento del hecho, se convirtió en uno de los expedientes más inquietantes de la historia reciente de Venado Tuerto. Los primeros días tras su desaparición fueron marcados por la incertidumbre y la angustia. Nicolás salió de su casa en la zona rural con destino al centro de la ciudad para realizar trámites, pero nunca regresó. Dos días después, su automóvil fue encontrado quemado tras una explosión, sin rastro alguno de su paradero. Los perros del joven fueron hallados cerca del vehículo calcinado, y rastreadores indicaron que él habría estado allí el día del siniestro. A lo largo de los años, se realizaron numerosos rastrillajes en campos y lagunas, se exploraron diversas hipótesis y se recolectaron testimonios, pero el cuerpo de Nicolás nunca fue encontrado, y el misterio de su desaparición persistió. Incluso el gobierno provincial ofreció una recompensa de ocho millones de pesos por información que condujera al esclarecimiento del caso. Ahora, con la detención del principal sospechoso, se abre una nueva etapa en la búsqueda de la verdad y la justicia para Nicolás Christian Godoy Lucas.

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Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu