En Venado Tuerto, hay historias que conmueven hasta lo más profundo. Historias que hablan de esfuerzo, de obstáculos, pero sobre todo de amor incondicional. Esta es la de Pilar, o “Pili”, como la conocen todos los que la quieren.

Su mamá la cuenta con una mezcla de orgullo y dolor, pero también con una enorme esperanza.

Después de años de lucha —“de remarla en cemento”, como describe— finalmente en noviembre de 2024 llegó algo que cambiaría la vida de Pili: su silla de ruedas comando. No era solo un elemento más, era mucho más que eso. Era, literalmente, sus piernas.

Así las llamaban. Así las sentían.

Con esa silla, Pili encontró algo invaluable: independencia. La usaba para todo. Para moverse en su casa, para hacer deporte, para vivir su día a día con una libertad que hasta ese momento parecía lejana. Su autonomía crecía, y con ella, una felicidad que quienes la conocen describen como imposible de medir.

Su sonrisa lo decía todo.

Pero la alegría no fue eterna.

En noviembre del año pasado, la silla dejó de funcionar. Lo que parecía un inconveniente técnico terminó convirtiéndose en un problema mucho mayor. Según relata su familia, quien debía encargarse de la reparación no solo no solucionó el problema, sino que la devolvió en peores condiciones.

Desde entonces, Pili ya no tiene sus “piernas”.

Hoy utiliza una silla de repuesto, deteriorada, que a veces se traba. Una solución precaria, de esas que —como dicen con resignación— “se atan con alambre”. Muy lejos de lo que ella necesita para desenvolverse con normalidad.

La solución existe, pero no es sencilla.

El arreglo cuesta $ 400.000. Un componente debe ser traído desde China, lo que demora aproximadamente 45 días. Luego, en pocas horas, la silla podría volver a funcionar. Podría volver la independencia. Podría volver esa alegría que siempre la caracteriza.

Pero hoy ese monto es inalcanzable para la familia. Por eso, su mamá decidió hacer algo que no es fácil: pedir ayuda.

No solo a quienes conocen a Pilar, sino a toda la comunidad. A quienes entienden lo que significa para una persona recuperar su autonomía. A quienes saben que, a veces, un pequeño gesto puede cambiarlo todo.

Porque ayudar a Pili no es solo arreglar una silla.

Es devolverle sus piernas. Su libertad. Su sonrisa.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo al alias:

lavadero.impecable

Titular: María José García Álvarez

A veces, las grandes historias no están en los titulares nacionales, sino en las calles de nuestras ciudades. Y esta, sin dudas, es una de ellas.

 

Primer objetivo alcanzado: ¡Vamos por más!

Ya casi a final del día les voy a contar algo que me llena de gratitud y felicidad. A media tarde, habíamos juntado el dinero para la reparación de la silla de Pilar Dulac 👨‍🦼 casi sin poder creer la inmensa solidaridad de la gente, seguí recibiendo transferencias. Gente  donando de $ 500, $ 1000 y otros montos... es realmente emocionante que esto que demoré cinco meses en hacer se haya transformado en este logro.

Entonces, como familia, decidimos ahorrar lo que llega, para hacer de a poco el baño adaptado que necesitamos y que claramente es INACCESIBLE . 

Si alguien que se dedique a la construcción me puede pasar presupuesto desde ya nuevamente más que agradecida. Hoy hablé con muchas personas, siempre agradeciendo. 

Mucha gente conoce a mi hija, sabe que es una adolescente increíble, que siempre apuesta a más,  entonces decidí seguir brindándole la comodidad que ella necesita. 

Lo que sobra de la reparación, va para el futuro baño adaptado. 

A veces las palabras sobran, y los que transitamos la discapacidad sabemos que muchas veces es todo cuesta arriba, pero jamás será imposible. 

Alias: lavadero.impecable 

Titular: María José García Álvarez

 

 

Fuente: Marcelo Schroh

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu