Por Darío H. Schueri – Desde Santa Fe

La segura sanción esta semana de la Ley de Modernización Laboral desató en el peronismo una furia conspirativa que, cual vórtice de un tornado, la indiferencia de la sociedad la terminará succionando. Fracasado que fue el último intento de paro general dispuesto por la CGT, solo les queda la delirante fantasía de un levantamiento popular al estilo del supuestamente promovido por los barones del Conurbano en el 2001.

Lo que no termina de entender el peronismo -peligrosamente subsumido por la izquierda trotskista- es que, aún si tuvieran razón en algunos de los cuestionamientos a la reforma laboral, la ciudadanía ya lo invalidó moralmente. Si, como admiten, era necesaria una reforma a la ley laboral madre (Ley de contrato de trabajo 20.744 dictada el 5 de septiembre de 1974) , ¿por qué no la impulsaron cuando fueron gobierno? Y si esta reforma es tan nefasta, ¿cuál o cuáles son los proyectos alternativos de su autoría? Ninguno; por la peregrina convicción de que Milei no osaría tocar esa vaca sagrada (de la misma manera que no imaginaban a Cristina Fernández presa); y si intrépidamente (Milei) llegaría a cometer tal herejía, el polisémico “pueblo” le haría “tronar el escarmiento” (Juan D. Perón, 21 de junio de 1973). Resulta que “el pueblo” les responde con una atronadora apatía.

Después de la sanción en Diputados de la reforma laboral y el fracaso social del paro, y ante la aprobación definitiva esta semana en el Senado de la nueva Ley, el “efecto Carignano” (romper todo para que no haya sesión) cobra fuerza la nueva narrativa apocalíptica: cierra una empresa por hora en la Argentina (aún con la vigencia de la “vieja” ley que tampoco lo impediría). 

Ante tal terrorífico panorama, ¿qué tiene para decir la Secretaría de Desarrollo Industrial de la provincia de Santa Fe? ¿Y el Ministerio de Trabajo? Es de presuponer que el Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano debería estar abarajando a esos miles de desocupados en pueblos y ciudades? (sin contar con las necesidades sociales que ya viene cubriendo).  

Hasta el momento de redactar estas líneas, no hay reportes de cortes de rutas ni incidentes callejeros en pueblos y ciudades de la provincia por el cierre masivo de empresas, tal como denuncia la oposición. 

El Gobierno de Santa Fe anunció que el 16 de marzo iniciará el proceso de licitación de 8 lotes públicos en el Parque Industrial de Sauce Viejo, con un total de 51.600 metros cuadrados, destinados a inversiones productivas, cuyos fondos obtenidos se reinvertirán en infraestructura energética, enfocándose en la radicación de empresas y la generación de empleo. ¿Para qué embarcarse en semejante esfuerzo si con la nueva ley laboral el cielo y las estrellas se vendrán abajo? En todo caso, suponiendo que las condiciones económicas (hoy muy complicadas, es verdad) posibiliten inversiones productivas, ¿quiénes se anotarían para ser empleados de industrias que los someterían a un “régimen esclavizante”, como denuncia la izquierda y el peronismo qué surgirá de la nueva ley? 

Tal como señalara la diputada nacional Gisela Scaglia al fundamentar su voto favorable a la nueva ley: “No hay trabajo si no hay campo, empresarios, emprendedores y comerciantes que se animen a invertir y asumir riesgos. Seguir con una legislación que hace más de 20 años no genera empleo en blanco no es opción. Modernizar las reglas es urgente. No es una reforma perfecta, pero es el paso posible para que el corazón productivo de la Argentina vuelva a crecer”.

Su compañero de boleta, Pablo Farías, no piensa lo mismo y por eso votó en contra, pero eso lo analizaremos más adelante.

Dos señales de incredulidad ante el apocalipsis anunciado por la oposición: (adviértase que la utilización política de esta revelación evangélica no pretende ser herética en términos religiosos) las muestras Expoagro (10 al 13 de marzo en San Nicolás) y Expocon (16 al 19 de abril en Santa Fe) tienen récord de expositores en esta edición. ¿No será que hay menos escepticismo en la sociedad que el calculado por la oposición?

 

Santa Fe y las leyes nacionales

Seis mandatarios, en su mayoría de raíz peronista, fueron decisivos para lograr el cuórum el jueves en Diputados y abrir la sesión. Se trata de Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Marcelo Orrego (San Juan) y Hugo Passalacqua (Misiones). Las crónicas relatan que también aportaron su cuota al triunfo libertario tanto el cordobés Martín Llaryora, como el santafesino Maximiliano Pullaro.

Lo que no dicen “las crónicas” es que Provincias Unidas demostró -como ocurrió con la baja de edad de punibilidad a los menores de edad- que no tiene cohesión a la hora de posicionarse legislativamente ante los desafíos a los que convoca el gobierno. 

Santa Fe aportó dos diputados nacionales a Provincias Unidas, que surgieron de la elección del 26 de octubre: Gisela Scaglia (PRO) y Pablo Farías (PS). Ambos votaron de manera igual el Régimen Penal Juvenil (bajar la edad de imputabilidad), pero distinto en la ley laboral: Scaglia a favor y Farías en contra. Y así será seguramente con sucesivas leyes. Cuando preguntamos en la Casa Gris si Maximiliano Pullaro había dado libertad de conciencia a estos dos legisladores, la respuesta fue absoluta: “El gobernador no se mete en cuestiones del Congreso”.

Después se elucubrará si Pullaro no quiere enfrentarse más allá de lo políticamente razonable con Javier Milei porque quiere que nación le pague la deuda millonaria que el Estado nacional mantiene con la caja previsional santafesina, que según los cálculos de la Casa Gris ronda entre los 800 mil millones y los 1,2 billones de pesos.

El gobernador acaba de ganar una vez más la batalla salarial con los empleados públicos, en términos gremiales al menos. UPCN y ATE aceptaron el aumento del 12.5 % por los próximos seis meses (con las particularidades anexas de distintos montos dinerarios del caso). 

Naturalmente Amsafé junto con SADOP no solo que no aceptaron, sino que amagan con no asistir a dar clases el 2 de marzo, a sabiendas de que las propias bases que votaron por amplísima mayoría la moción del paro según el escrutinio de la votación en las escuelas (en el caso del Amsafé) lo más probable es que después asistan a las aulas. Son 63 mil los docentes (sobre una plantilla de unos 77 mil) que cobraron el premio asistencia perfecta en diciembre.

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Laboratorio de Analisis Clínicos

Mario Maestu