Por Darío H. Schueri – Desde Santa Fe
Amsafé, SADOP y UDA han conformado una tríada de fuego que este lunes pondrá a prueba las defensas políticas de Maximiliano Pullaro, quien está convencido de que está dando -igual que Milei- la batalla decisiva contra un sistema sindical vetusto. Por las dudas, UPCN y ATE observarán atentamente el desenlace.
A pesar de saber que el gobierno les descontaría el día de paro a sus afiliados (además de no cobrar el Asistencia Perfecta) Amsafé, SADOP y UDA llamaron a huelga este lunes. Esta vez el gobierno no quiere quedar únicamente con la guerra dialéctica sobre el resultado del paro: auditará cada una de las declaraciones juradas que firmen -o no- los docentes en las escuelas (a las que por otra parte asistirán a dar las clases, suplentes en reemplazo de los titulares que no vayan).
Las sucesivas manifestaciones en varios puntos de la provincia de docentes “autoconvocados”, quienes inclusive “escracharon” al propio gobernador en varios actos, son analizadas con atención también desde los propios sindicatos, aunque terminen siendo funcionales a sus propósitos gremiales. A ningún sindicalista le agrada que se abra una puerta a la rebeldía.
Enfática y realista arenga de Pullaro a intendentes radicales
A todo esto, el gobernador participó del Encuentro Nacional de Intendentes Radicales, convocado por el Comité Nacional del partido que preside el venadense y delfín político de Pullaro, Leonel Chiarella (¿futuro candidato a senador nacional quizá?) que reunió a unos trescientos jefes territoriales.
Pullaro pronunció un excitante discurso partidario, relatando su trayectoria dirigencial en el partido desde su adolescencia en Hughes, para provocar la reacción anímica del auditorio radical que ve como LLA día tras día, cual pacman posmoderno, va comiendo voluntades. Realista Pullaro, no les prometió ser gobierno el año que viene; tampoco en el 2031 “y quizá tampoco en el 2035”, pero los animó a no cejar en el intento, sobrevolando una vez más la necesidad de establecer políticas de alianza para intentar al menos frenar un poco los ímpetus mileístas el año que viene, con una tercera vía (no mencionó a Provincias Unidas).
¿Cómo evitar la polarización?
En definitiva, lo que aterra al mandamás radical santafesino es quedar atrapado el año que viene en una cenagosa polarización entre LLA y el peronismo-kirchnerismo, como ocurrió el año pasado en las legislativas nacionales.
Sea como fuere, al día de hoy la reelección de Maximiliano Pullaro no correría riesgo, porque el entramado psicosocial ante una elección provincial no es el mismo que para la contienda nacional.
Tan solo un decidido cambio cultural en la sociedad (parecido al que casi llevó al PRO de Miguel Del Sel al Sillón del Brigadier en el 2015) podría llegar a depositar en el magno edificio de 3 de Febrero a un libertario o libertaria.
De allí que LLA seguramente buscará confrontar con Pullaro (y Unidos) poniendo énfasis en el contraste ideológico adentro de la coalición, toda vez que a un año vista del cierre de listas, el peronismo es un ente confundido y aferrado al pasado.
Solo Omar Perotti persigue la utopía de acoplarlo a los tiempos de la IA con su grupo seminarista Hacemos Futuro; think tank que solo tiene razón de ser por fuera del peronismo.
Solo basta con observar sus contradicciones en la Legislatura.
El discurso de Pullaro el 15 de febrero bajo análisis
El equipo del analista rosarino Roque Cantoia (Doxa Data) estudió el discurso del gobernador Maximiliano Pullaro del pasado domingo 15 de febrero en el inicio de las sesiones ordinarias de la Legislatura. “Sumamos herramientas para estudiar: temas que suben y que pierden centralidad, sentimientos y palabras clave y emociones asociadas, versus el del 2025”, explica Cantoia.
De tal manera, comparando los sentimientos predominantes a lo largo del discurso, en los dos años analizados, el inicio (en ambos años) estuvo dominado por la situación de seguridad: violencia urbana antes, conflicto policial ahora, que aumentó la "negatividad" en el primer 25 % del tiempo empleado.
En contraste con el año pasado, la positividad fue predominante en todo el resto del discurso de este 2026.
Dice Doxa Data que “en 2026 se consolida un trípode temático que ordena: modernización de la capacidad estatal y contraste con el gobierno nacional: el Estado como actor central del proceso económico y el desarrollo; seguridad como sistema y condición de posibilidad, no solo como prioridad de gestión: el orden y el ejercicio de la autoridad democrática determinan el éxito de las demás políticas públicas”.
En torno del “bloque social” (salud, educación, previsión social) de función auxiliar en 2025 (subordinado al "método") pasó a mayor centralidad en 2026: la ecuación de gobierno no cambia, pero ajusta sus coeficientes en la segunda mitad del mandato. Para Cantoia, el rubro políticas sociales subió fuerte (de 11 % a 17 % de oraciones) y se volvió un “segundo bloque” con peso propio, duplicando su densidad en el discurso.
En cambio “seguridad” conservó exactamente el mismo lugar en ambos años (52 % de las oraciones).
Los analistas del discurso gubernamental resumen que “el vocabulario de acción y resultados determinó "lo positivo": obra, servicio, productivo, reforma, energía y derecho”; y que en cambio “lo negativo combina restricción, complejidad y ética de gobierno: apareció como contexto y costos asumidos (lo que falta, lo que pesa, lo que exige esfuerzo, la situación de crisis)”.
Señalan asimismo que “el mapa de “sentimientos asociados” mostró que el discurso estuvo construido para producir un efecto muy específico: terminar en confianza, sin desconocer la incertidumbre respecto del rumbo nacional”. Confianza que, apuntan, “no aparece como euforia sino que funciona como certeza (“hay sistema, hay plan, hay decisión”), sostenida por un segundo escalón de preocupación que mantiene vivo el diagnóstico y evita el triunfalismo”.
“El resto del paquete emocional -tristeza y enojo- permitió reconocer dificultades en determinados sectores sociales, mientras que las palabras asociadas a "alegría" y "sorpresa" quedaron más acotadas, como recompensas puntuales ante logros o anuncios”, subrayan.
Roque Cantoia, en definitiva, apunta a que “en comparación con el año pasado, se identificó un desplazamiento nítido: aquel discurso estaba más concentrado en instalar identidad de gobierno -“método”, “carácter”, “oportunidad”- y en marcar un punto de quiebre frente a la herencia, y que en 2026 el eje pasó a consolidar y ampliar: menos promesa de estilo y más lenguaje de sistema en funcionamiento (seguridad como arquitectura, obra como ejecución, Estado digital como herramienta), sumando un bloque social más visible en un contexto nacional de incertidumbre”.
De lo provincial a lo nacional
Doxa Data es la misma consultora que en otro reciente trabajo hizo notar sobre el panorama político nacional que “cada vez más, el voto se decide menos por evaluación de desempeño y más por juicios de representación identitaria: pertenencia, defensa del grupo y rechazo del adversario”, y que “se desacopla parcialmente aprobación y voto: la aprobación captura satisfacción con políticas/gestión, mientras que el voto incorpora utilidades simbólicas y utilidades negativas (evitar el retorno del otro)”.
Y concluyen que “Milei puede retener o incluso ampliar su caudal electoral relativo aun con aprobación menor, apoyados en un núcleo duro movilizado y en dinámicas de contraste ideológico y conflicto”.












