A partir del trabajo coordinado desde el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, más de 106.000 habitantes del sur de Santa Fe cuentan ahora con una gestión moderna de residuos.

La Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu) es una estrategia que el Gobierno de Santa Fe lleva adelante por regiones para el tratamiento, clasificación y disposición final de residuos mediante consorcios. Busca cerrar basurales a cielo abierto, construyendo centros ambientales y optimizando la gestión con municipios para el cuidado ambiental.
En ese marco, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia de Santa Fe completó la primera etapa del Complejo Ambiental del Consorcio Regional Girsu Microregión 5J, con sede en Venado Tuerto, la ciudad más grande de la provincia de las que al inicio de la gestión de Maximiliano Pullaro aún no contaban con relleno sanitario operativo.
La inversión supera los $ 500 millones y comprende la construcción de una nueva celda de relleno sanitario, la reparación y puesta en valor de una celda existente y la adquisición de equipamiento pesado -retroexcavadora y pala cargadora frontal- que ya se encuentra operativo en el sitio.
“Este es un resultado concreto de una política pública que por indicación del gobernador Maximiliano Pullaro pusimos como prioridad desde el primer día. Son más de 100 mil santafesinos y santafesinas que dispondrán sus residuos de manera correcta en este lugar”, expresó el ministro de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Enrique Estévez. En este sentido, aseguró que “el objetivo alcanzado es fruto del trabajo conjunto que, en este caso, llevamos adelante con el intendente Leonel Chiarella, las autoridades del consorcio regional y con todo el equipo técnico del ministerio; cada aporte fue indispensable para que esto fuera posible. Lo que hoy está en marcha es el inicio del fin del basural más grande que heredamos”.
El intendente Leonel Chiarella señaló por su parte que “el aporte del Gobierno provincial para la celda y el relleno sanitario es un paso muy importante para el objetivo que tiene la ciudad, que es el cierre del basural a cielo abierto”, y remarcó que se trata de “una obra estratégica dentro de un plan más amplio que el municipio viene desarrollando desde hace años”.
El consorcio integra a las localidades de Venado Tuerto, Murphy, Maggiolo, Carmen, San Eduardo, La Chispa, San Francisco y Chapuy, con un total de 106.609 habitantes beneficiados. El trabajo fue desarrollado en articulación con el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, quien preside el consorcio regional, y supervisado por el secretario de Ambiente de la provincia, Gustavo Leone, junto al Subsecretario de gestión de residuos y Economía Circular, Juan Martin.
Un hito para Venado Tuerto y la región
Al inicio de la gestión provincial, el basural a cielo abierto (BCA) de Venado Tuerto era el más grande de la provincia. Su localización -contiguo a una laguna urbana, que con el tiempo pasó a ser conocida popularmente como “la laguna del basural”- potenciaba exponencialmente el impacto ambiental: contaminación de suelos, presencia de vectores sanitarios y riesgo permanente de afectación del espejo de agua.
La puesta en marcha del relleno sanitario implica el tratamiento controlado de los residuos, la gestión de los líquidos lixiviados y la eliminación de focos de vectores, transformando radicalmente las condiciones ambientales de la zona. El cierre definitivo del BCA de Venado Tuerto forma parte de la siguiente etapa del proyecto, actualmente en desarrollo.
Transformar la gestión de residuos
La obra en Venado Tuerto se inscribe en una política más amplia que el gobierno de Maximiliano Pullaro viene desplegando en toda la provincia. Desde el inicio de la gestión, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático destinó más de $ 3000 millones a la reactivación y construcción de consorcios Girsu y a intervenciones puntuales en sitios críticos. Uno de los casos más urgentes fue el basural a cielo abierto de San José del Rincón: al asumir, la inundación de la laguna Setúbal había alcanzado el predio y el impacto ambiental requería abordaje urgente. El saneamiento del sitio fue una de las primeras acciones ejecutadas.
Además, se entregaron más de 160 campanas de reciclaje en localidades intermedias, herramienta clave para iniciar la separación en origen donde aún no existía infraestructura para ello. Se puso también foco en el abordaje de los residuos orgánicos: el compostaje puede reducir hasta un 50 % la generación de residuos que llegan a disposición final. Menos residuos en los rellenos significa mayor vida útil de la infraestructura, reducir la huella de carbono y menor impacto ambiental.
La transformación no se limita a la infraestructura. Durante 2024 se realizaron más de 120 talleres de educación ambiental en escuelas e instituciones de toda la provincia, con la participación de más de 5000 personas -entre ellas, niños- que incorporaron la separación de residuos como práctica cotidiana.












